LEYENDAS URBANAS I

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EL ORFANATO MALDITO

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:41 pm

Hace muchos años hubo un orfanato solo para niñas, el edificio estaba dirigido por monjas y tenia muy buena fama en toda la región. Muchas niñas huérfanas eran enviadas allí y las dueñas las acogían y cuidaban con cariño. Sin embargo, aquello cambió radicalmente un día de otoño.

Nadie sabe por que sucedió, ni por que las monjas hicieron eso, solo se sabe que, un día, las monjas decidieron acabar con su establecimiento e iniciaron una terrible masacre contra las niñas, ninguna sobrevivió y se dice que, después de matar a las niñas las monjas se suicidaron una a una, provocándose la muerte de la misma manera que a las niñas a las que asesinaron. Desde entonces se dice que, si osas pasar al edificio (no ha sido derruido y se conserva como símbolo del pueblo) los espíritus de las monjas temerán que descubras su terrible secreto y se aseguraran de que no lo hagas, no te permitirán salir y te mataran del mismo modo que lo hicieron ellas y las niñas que asesinaron.

Muchas personas no han creído esta historia y han decidido pasar al orfanato, yo he acompañado a algunas de ellas hasta la puerta y he visto como se adentraban en el edificio, todas las personas que se han atrevido a entrar no han vuelto nunca y alguna vez que he acompañado a alguien y he acampado delante para espérale he podido escuchar terribles gritos que procedían del interior del edificio.
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LA NOVIA SIN CABEZA

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:41 pm

Según lo que comentaba la mayoría de la gente, al otro lado de la montaña, en una provincia remota, vivía una hermosa joven que encandilaba a los hombres de aquella región, pero cuyo interior era ambicioso, pues se divertía lastimándolos, se aprovechaba de ellos y luego los dejaba. Pero un día, un joven llamado Samuel se enamoró locamente de aquella bella mujer (ignorando los comentarios de la gente sobre la cruel, defraudadora, ruin y saboteadora mujer que se escondía dentro) con quien entabló una amistad, luego se enamoraron y planearon el día de su boda.
Samuel llegó a la iglesia minutos antes de su casamiento, se llenó de emoción al ver a su prometida con un vestido blanco, solo permanecían en la iglesia, un hombre como testigo y el padre que los casaba en secreto.

Acto seguido Samuel, sacó de un bolsillo un saco que contenía un cuchillo de doble filo y cortó la cabeza de su prometida, cuyo cuello chisgueteaba mucha sangre. Sangre, según cuentan, que no pudo ser borrada de la catedral. Pero el más impactante suceso en aquel panorama fue que de los ojos de la mujer brotaron lágrimas suplicantes, quizás pidiendo perdón por semejante traición, pero era demasiado tarde. Ella murió.

Samuel huyó muy lejos, no se sabe adonde, para olvidar el hecho aberrante que había cometido.

Desde entonces, la joven está alma en pena buscando a su asesino, vestida de novia y sin cabeza. Pero ella no se manifiesta ante las mujeres, sino sólo se les aparece a los hombres, sosteniendo su cabeza en brazos, porque por culpa de uno de ellos su muerte fue concretada. Ella vaga por el mundo sembrando miedo por los lugares que cruza y por los que falta cruzar. Aunque todavía no pudo encontrar a su asesino para vengarse, sigue merodeando por allí...
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Una noche de halloween

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:42 pm

Esta historia es un poco larga y tediosa, pero les aseguro suspenso desde el comienzo hasta el final...

Cuenta la historia que hace pocos años, faltando muy pocos días para que llegara el día de halloween, 4 chicos, amigos, estaban planeando una “excursión” a un cementerio que quedaba muy cerca de su localidad, y así poder pasar un halloween diferente, que no tuviera nada que ver con dulces y disfraces….los chicos eran, específicamente, 2 chicos, Carlos y Miguel, y 2 chicas, Paola y Rocío, de 16 años cada uno, las chicas no estaban muy convencidas de hacer aquella aventura, pero, sin embargo, los chicos lograron convencerlas. Todo quedo muy bien planeado esa noche, y quedaron de verse en casa de Miguel, uno de los muchachos, como a las 8 de la noche para partir al cementerio como a las 9 o 10 p.m.

Llego la noche de halloween y Carlos y Paola llegaron muy temprano a casa de Miguel. Ya eran mas de las 8 p.m. y Rocío nada que llegaba, así que Miguel y Paola decidieron llamarla desde un teléfono publico para ver qué pasaba y por qué no llegaba, la llamaron como tres veces y Rocío no contestaba su teléfono celular, y al parecer en su casa no había nadie porque tampoco contestaban el teléfono, después de varias llamadas realizadas, Rocío contesto y les dijo que no quería ir porque tenia un mal presentimiento de que algo malo iba a pasar esa noche, “Pao” y “Migue” le insistían decidiéndole y suplicándole que “por favor fuera porque sin ella nada iba a ser igual”, tanta fue la insistencia de este par de amigos que “Roci” quedo convencida diciéndoles “OK muchachos, espérenme que me estoy alistando para salir para aya”.

Media hora después en la Casa de “Mike” se encontraban los 4 chicos listos para salir al cementerio público “San Pedro”. Llegaron al cementerio aproximadamente como a las 10:30 p.m., y pretendían pasar el resto de la noche y parte de la madrugada en dicho sitio. Al llegar, el lugar tenia un aspecto fúnebre, propio de su caracterización, había tanta niebla que casi no se podía ver, se escuchaban sonidos muy extraños y además de eso las puertas estaban cerradas, al ver todo esto, las chicas se arrepintieron de la idea, pero los chicos no las dejaron irse diciéndoles que “no habían viajado desde tan lejos para solo ver las puertas del lugar, y que además todo era parte de una experiencia diferente, que no se preocuparan de nada”, al decir esto las chicas lograron tranquilizarse un poco, y los chicos buscaron abrir una y otra vez las puertas que estaban trancadas con una cadena y un candado, intentaron una y otra vez y no lograron, ya como al sexto intento no hizo falta que aplicaran fuerza ni ninguna de sus otras técnicas antes usadas pues con solo tocar parte del candado se abrieron “de par en par” las dos puertas, le hicieron caso omiso a dicho suceso y entraron al lugar mortuorio.

Buscaron uno de los árboles mas alejados de la entrada y tendieron una sabana blanca a los pies de este, comenzaron a hablar y no paso mucho tiempo cuando de repente se hicieron las 12 de la madrugada, sonaron las campanas de la capilla, los perros ladraban y aullaban y la luna quedo sin una nube que la cubriera, el viento comenzó a soplar muy fuerte y Mike aprovecho aquellos extraños acontecimientos para asustar a sus amigos y propuso que jugaran a la ruleta, un juego para invocar espíritus, todos se rehusaron a aquella macabra preposición, pero el los convenció diciendo “ya yo lo he jugado y no pasa nada, es solo un juego, nada de preocuparse, nada va a pasar”.

Los chicos se convencieron y prepararon todo para comenzar a jugar, al comenzar a jugar invocaron el espíritu de una niña llamada Sarita, los chicos le preguntaban cosas al espíritu sobre su vida personal y este acertaba en sus respuestas, todo estaba bien y normal hasta que Rocío sintió un fuerte apretón en su muñeca, los chicos quisieron cerrar el juego pero el espíritu de la niña les dijo que no, que tenían que seguir jugando con ella o todos iban a morir, los chicos no hicieron caso porque pensaron que todo aquello era mentira.

Se devolvieron hasta donde estaban antes pero como el cementerio estaba oscuro todos se perdieron, Rocío fue la primera en sentir que el juego era verdad, entro en la capilla y paso una brisa tan fuerte que hizo que todos los santos se cayeran, al ver y sentir esto Rocío salio corriendo de la capilla y por la oscuridad no vio que delante de ella había una tumba destapada, de golpe cayó en la tumbe y murió instantáneamente de un golpe muy fuerte en la cabeza. Carlos corrió y corrió hasta las afueras del cementerio y al salir murió al ser arrollado por un auto.

Paola y Miguel lograron llegar cada un a sus casas. Paola al llegar a su casa muy asustada decidió darse un baño para acostarse a dormir y descansar, al meterse en la bañera cayó el cargador del celular que estaba conectado en la bañera, murió electrocutada. Miguel despertó al siguiente día sorprendido y asustado al enterarse de la muerte de todos sus amigos, por el miedo salio corriendo al aeropuerto en donde tomo el primer vuelo hacia argentina, logro arribar al avión y cuando ya habían despegado el avión comenzó a presentar fallas y se estrello, quedando varios tripulantes a las expensas de la corriente y de las aguas del gran Mar Caribe, sin embargo Miguel murió ahogado en el momento en el que se estrello el avión.

Cuenta la leyenda que después de estos incidentes nadie se acerco al cementerio de la ciudad en las fechas cercanas a halloweem, y nadie nunca supo si fue realidad, casualidad o coincidencia…
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El primero de la lista

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:42 pm

Durante años Armando fue el primero de la lista. Desde bien pequeño siempre le había tocado el primero de la lista en un colegio de una ciudad al norte de España.

Los trágicos sucesos que tuvo que vivir en primera persona marcaría para toda su vida la conducta de este chavalillo. Su madre, su padre, su hermana, su abuelo y su abuela fallecieran cuando Armando contaba con tan solo 4 años, en un accidente aéreo sin que sus cuerpos pudieran ser rescatados del océano.

Armando vivía obsesionado con la sangre y las muertes. Mientras otros niños de su edad pasaban las tardes estudiando o mirando dibujos televisivos, Armando se dedicaba a mirar películas de terror y pequeñas excursiones al campo en busca de animales muertos para realizarles su propia "necropsia" en el viejo desbán de su hogar.

Armando despues de los trágicos sucesos fue adoptado por una familia. Su padre adoptivo le pegaba y le hacía pasar una mala infancia. Todas estas situaciones fueron creando a un monstruo, a un asesino.

Con 18 años Armando ingresó en el cuerpo militar para hacer la "mili", le tocó en el primer batallón. Este batallón estaba configurado por unas listas de hombres cuyos apellidos iban de la A a la D.

Armando siempre fue el primero de la lista, pero en esta ocasión bajó al puesto número 14. Esto hizo que con el paso de los días Armando se fuera trastornando hasta idear un plan, una matanza. Iría asesinando a todos los compañeros para conseguir así ser el primero de la lista.

Asesinó brutalmente a todos sus compañeros. Así, al número 13 lo agarró por los pelos y le destrozó la cabeza a golpes contra la pared de los lavabos.

Al número 12 le introdujo un puñal de 13 cm de largo por 4 de ancho por la boca, destrozandole la lengua, garganta y esófago, para acabar muriendo ahogado con su propia sangre.

Al número 11 lo atropelló con un "jeep" del cuartel repetidas veces hasta dejarlo completamente destrozado.

Al número 10 le seccionó la garganta con un corte seco.

Al número 9 lo introdujo vivo en la incineradora de residuos.

Al número 8 le arrancó el corazón mientras dormía con sus propias manos.

Al número 7 lo empujó a unos paneles de electricidad y se electrocutó hasta prenderse fuego.

Al número 6 le segó la cabeza con un hacha, la empaquetó y se la envío a la familia del asesinado.

Al número 5 le cortó las piernas y los brazos y lo tiró a un río que pasaba por el lugar para que muriera ahogado.

Al número 4 lo tiró desde una de las garitas del tejado, y para rematarlo le cortó la vena yugular.

Al número 3 le introdujo una varilla de acero por el cuello hasta la médula y lo dejó en estado de coma irreversible.

Al número 2 le ató de piernas y brazos en un bosque cercano, le introdujo una grana en la boca, tiró de la anilla y explosionó.

Al número 1 lo torturó de la siguiente manera hasta que falleció desangrado: Le fue cortando con un machete dedos, manos, brazos, desos de los pies, pies, piernas, orejas, pene, nariz, ojos y le sacó la piel en vida, falleciendo a los poco minutos.

Como había enterrado a uno y echado a un río a otro, el resto de los cuerpos los troceó y los fue enterrando por los jardines del cuartel.

Todas estas desapariciones provocaron un gran problema social, nadie tenía explicación para lo que estaba sucediendo.

Unos días mas tarde llega la noticia de que el compañero que estaba en coma había fallecido en el hospital. Se celebra un homenaje en el cuartel y mientras Armando limpia su arma accidentalmente se produce un disparo que le atraviesa la cabeza de lado a lado.

Desde ese día se cuenta que el espíritu de Armando vaga por el hoy abandonado cuartel vigilando que siempre sea el primero de la lista.
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La vasija de la bisabuela

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:43 pm

Laura y su marido iban cada verano de vacaciones a un caserón antiguo que estaba en medio del bosque, en el cual vivió su bisabuela, hasta que falleció años después de que desapareciera Andrés, el bisabuelo de Laura, en extrañas circunstancias.

A ellos les encantaba hacer senderismo por allí. Sin embargo, ese año había desastres naturales en aquella zona y no podía dedicarse al deporte del senderismo así que decidieron quedarse en la casa y jugar a juegos de mesa y bañarse en un pequeño lago que había a pocos metros de la casa.

Esa tarde el marido fue al trastero, que se encontraba detrás de la casa, a coger una madera para encender la chimenea pues llovía mucho y hacía un frío insoportable.

Cuando salía de allí, sonó un raspar en una de aquellas gigantesca vasijas que moraban en aquel lugar como 100 años y pensó en que todos los años lo escuchaba y ése sería el último.

Le comentó a Laura que allí debía haber una rata o serpiente y decidieron limpiar entre los dos aquel cobertizo, que no se había tocado desde que murió su abuela y así se entretenían en algo.

A la mañana siguiente se pusieron manos a la obra. Aquel sitio estaba inundado de polvo, telas de araña y nidos de pájaros vacíos, pero por ningún sitio se veían ni ratas, ni serpiente alguna, así que decidieron abrir aquellas vasijas. Pues podía ser que dentro de alguna de ellas hubiese caído el pobre animal y estuviese luchando por salir de allí.

Cuál fue su sorpresa al encontrar que al abrir la vasija más grande, no encontraron más que huesos, pero no de animal, sino de una persona y unos de los huesos del brazo -tal vez radio o cúbito- estaba desgastado como si hubiera estado raspando la vasija para que le sacaran de la vasija.

Laura y su marido decidieron ir al pueblo a investigar, para saber de quién podían ser aquellos huesos.

Estuvieron como dos días preguntando a la gente, todos los que habitaban aquel pueblo desde hace tiempo le contaron lo mismo: Su bisabuela, en un ataque de locura, por las palizas que le daba su marido, decidió matarlo, pero que nunca supieron qué fue de él, pues no encontraron su cadáver.
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Extraña mutilación de ganado en Argentina

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:43 pm

EL HALLAZGO DE VACUNOS MUERTOS Y MUTILADOS CERCA DE BUENOS AIRES GENERÓ DESCONCIERTO ENTRE LOS CIENTÍFICOS Y TEMOR EN LA POBLACIÓN RURAL

El hallazgo hace un par de años de vacunos muertos, mutilados y sin rastros de desangrado en un campo de Argentina ha generado desconcierto entre los científicos, temor en la población rural y conjeturas sobre una acción de extraterrestres.

"El caso no tiene, por ahora, explicación científica", admitió hoy el veterinario José Casiavillani, mientras el ufólogo Favio Zerpa llegó más lejos y dijo que se trata de uno de los "habituales estudios" de alienígenas sobre la flora y la fauna terrestre.

El encargado de una explotación agropecuaria cercana a la localidad de Adela, a unos 680 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, encontró el pasado miércoles once vacas y toros muertos, a los cuales les habían extraído la lengua, un ojo, glándulas mamarias y órganos reproductivos.

Ese hallazgo, que se sumó al descubrimiento la semana anterior de otros nueve vacunos muertos y mutilados en pueblos cercanos, causó temor en la población rural de la zona, una de las regiones ganaderas más ricas de Argentina.

Los cadáveres de los vacunos "estaban en un radio de 300 metros, como dispuestos en círculo si se los observara desde arriba", precisó el veterinario Casiavillani en una entrevista difundida por la radio regional Manantial.

El experto, destinado por la Municipalidad de Adela para investigar el caso, indicó que los animales "murieron de forma súbita, sin el característico pataleo o agonía" tras haber sido sometidos a cortes y mutilaciones con "algún elemento cortante de mucha precisión".

"Los cortes se hicieron con un bisturí electrónico o algo parecido, un elemento que al ir cortando iba cauterizando instantáneamente la herida. No había rastro alguno de desangrado. Se utilizó un bisturí de alta tecnología, no común en las tareas rurales", destacó.

Casiavillani aseguró que los vacunos murieron por una causa "aún no determinada" en el lugar donde fueron hallados, pues "no había huellas de desplazamientos o de vehículos" en los alrededores.

El veterinario dijo que también le llamaba "mucho la atención" que los cadáveres de los vacunos no fueron atacados por aves carroñeras, como los caranchos, considerados una plaga en la zona, y que los perros tampoco quisieron alimentarse con la carne de esos animales.

Por su parte, Favio Zerpa, un ex actor de reparto que desde hace cuatro décadas se dedica a investigar el fenómeno OVNI, dijo a Radio Mitre "no tener dudas" de que se trató de "uno de los habituales estudios de laboratorio" que hacen los extraterrestres sobre la flora y la fauna local.

"Casos similares se han detectado en España, Estados Unidos, Chile, Bolivia y Ecuador. El primero ocurrió en la provincia (argentina) de Santa Fe en 1964 y en todos los casos el patrón era el mismo: muerte sin causa aparente y mutilaciones sin rastro alguno de sangre", explicó.
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Gárgolas, guardianes frente al mal

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:44 pm

Se asoman desafiantes en las cornisas de las grandes catedrales góticas. Monstruos infernales, imágenes grotescas, muecas burlonas o animales dantescos. Cualquier representación es buena si consigue su objetivo: custodiar el recinto sagrado de los embates del Maligno. Son las defensoras pétreas, depositarias del encargo divino... Son las gárgolas.

Origen legendario. Refiere la tradición oral francesa la existencia de un dragón llamado La Gargouille, descrito como un ser con cuello largo y reptilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas, que vivía en una cueva próxima al río Sena.

La Gargouille se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destruía todo aquello que se interponía en la trayectoria de su fiero aliento, y escupía demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones. Los habitantes del cercano Rouen intentaban aplacar sus accesos de mal humor con una ofrenda humana anual consistente en un criminal que pagaba así sus culpas, si bien el dragón prefería doncellas.

En el año 600 el sacerdote cristiano Romanus llegó a Rouen dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico. Equipado con el convicto anual y los atributos necesarios para un exorcismo –campana, libro, vela y cruz–, Romanus dominó al dragón con la sola señal de la cruz, transformándolo en una bestia dócil que consintió ser trasladada a la ciudad, atado con una simple cuerda.

La Gargouille fue quemado en la hoguera, excepción hecha de su boca y cuello que, acostumbrados al tórrido aliento de la fiera, se resistían a arder, en vista de lo cual, se decidió montarlos sobre el ayuntamiento, como recordatorio de los malos momentos que había hecho pasar a los habitantes del lugar.

Para desalojar el agua. Esta curiosa leyenda, más encantadora que real, viene a explicar el origen de la palabra gárgola como sinónimo de escupir agua con facilidad, intención primigenia de las esculturas ubicadas en las cornisas de iglesias y catedrales medievales.

El concepto de una proyección decorativa a través de la cual el agua se expulsase del edificio era conocido desde la antigüedad, siendo utilizado por egipcios, griegos, etruscos y romanos.

Mientras que los griegos tenían especial querencia por las cabezas de león, fueron los romanos los que utilizaron estos canalones decorativos con abundancia, tal y como lo demuestran los ejemplares de la ciudad de Pompeya, conservados intactos hasta la actualidad merced a la capa de lava que los cubrió durante la erupción del Vesubio, en el primer siglo de Nuestra Era.

Aunque cumplen funciones decorativas y simbólicas, su principal tarea es desviar el agua de la lluvia para evitar la erosión en los edificios.
Durante la Edad Media, las gárgolas se utilizaron como desagües y sumideros a través de los cuales se expulsaba el agua de la lluvia, evitando que cayera por las paredes y erosionase la piedra.

Es esta la utilidad a la que se refieren todos los idiomas europeos, cuando idearon palabras para designar estos apéndices arquitectónicos: el italiano gronda sporgente, frase muy precisa, arquitectónicamente hablando, que significa "canalón saliente"; el alemán wasserspeider, que describe lo que una gárgola puede hacer, esto es, escupir agua; el español gárgola y el francés gargouille, que derivan del latín gargula, garganta; o el inglés gargoyle, derivado de los dos anteriores.

Las primeras gárgolas aparecen a comienzos del siglo XII. Es en la época del gótico, concretamente durante el siglo XIII, cuando se transforman en el sistema predilecto de drenaje, si bien no todas ellas tenían esta utilidad.

Parece que los primeros ejemplos góticos de gárgolas son las que se pueden observar en la Catedral de Lyon, seguidas de las que pueblan Notre-Dame de París.

Arte terrorífico. Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra.

Las gárgolas del primer gótico apenas si estaban elaboradas, pero según fueron proliferando, el diseño se fue haciendo cada vez más elaborado, transformándose en auténticas obras de arte. El rasgo distintivo de sus expresiones es que nunca eran bellas sino intencionadamente horribles, grotescas o irónicas.

En general, el gótico se caracteriza por ser más realista que el románico, con la excepción de las gárgolas, que parecen perpetuar la fascinación, típicamente románica, por las criaturas grotescas y monstruosas.

Desde finales del siglo XIII las gárgolas se hicieron más complicadas, abandonándose la representación de animales, que fueron reemplazados por figuras humanas. Aumentaron su tamaño y se transformaron en figuras más exageradas y caricaturizadas.

Las connotaciones demoníacas se abandonaron en el siglo XV, cuando se extremaron las poses y expresiones faciales, perdiendo sus significados religiosos y haciéndose más cómicas.

Las gárgolas eran algo más que una decoración funcional, si bien su significado profundo permanece aún sin determinar. Entre las numerosas que pueblan los edificios medievales no se han podido encontrar dos iguales, demostración de la extraordinaria imaginación de sus constructores.

La documentación contemporánea a su elaboración ofrece muy poca ayuda en la resolución del enigma sobre su significado derivado, en gran medida, de la costumbre medieval por crear ambigüedad, lo que provoca y permite múltiples sentidos.

La gran variedad, tanto en formas como en significados, va en contra del uso típicamente medieval, esto es, educativo; si se quería enseñar es evidente que debía entenderse el mensaje transmitido a través de las gárgolas. Es por ello que encontramos gárgolas no sólo en iglesias y catedrales, sino también en edificios seculares y casas privadas.

Simbología. Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.

En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrirle a los pecadores.

De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado.

Esta línea argumental es la seguida por Richard de Fournival, Obispo de Amiens en el siglo XIII, y autor de Roman d’Ablandane, donde cuenta cómo el maestro cantero Flocars hizo dos gárgolas de cobre, que situó en la puerta de entrada a la ciudad de Amiens, con la intención de que evaluaran las pretensiones de todo aquel que quisiera entrar en ella.

Si el individuo era malévolo, las gárgolas escupían un veneno sobre él que lo mataba; por el contrario, si era una buena persona, los guardianes se encargaban de escupir oro y plata.

Representación del Demonio. Entre las posibles interpretaciones que se han atribuido a las gárgolas destacan aquellas que las asimilan a representaciones del demonio, tan presente en el imaginario colectivo medieval, que recuerda al cristiano la necesidad de seguir los preceptos religiosos si quiere escapar del infierno.

Así, muchas de las llamadas gárgolas grotescas parecen representar a dragones, diablos y demonios, símbolos del mal para el cristiano de la Edad Media.

El dragón fue el animal fantástico más reproducido por el arte medieval. La palabra dragón deriva del sánscrito dric, que significa "mirar", en referencia a la capacidad de este animal para destruir con sus ojos.

Mientras que otros, como el león, podían alternar su carácter maléfico y benéfico, según la representación que se considerase, el dragón siempre ha significado, dentro del arte occidental, maldad y destrucción. De esta forma, muchas veces se ha representado al diablo como un dragón.

Aunque el arte medieval no predeterminó una representación fija del dragón, sí puede observarse en todos ellos la existencia de alas semejantes a las de un murciélago, animal asociado a la oscuridad y el caos. Alas que, probablemente, indican el origen angélico del demonio.

Como es de sobra conocido, antes que Lucifer se revelase y fuera expulsado del paraíso, era el más bello de todos los ángeles. Pero cuando cayó, toda su belleza se transformó en fealdad, cambiando su nombre por el de Satán, que significa "adversario u oponente".

Si uno es el diablo, Satán, muchos son los demonios, espíritus maléficos servidores del ángel caído. Su representación en la iconografía medieval recoge todo lo que de repugnante y desagradable tenía la naturaleza: si Dios era el Creador de todas las cosas bellas, su oponente, Satán, sólo podía representar lo feo, sórdido y despreciable.

Ciertas gárgolas muestran estas características, sólo atribuibles al demonio y sus servidores. Si bien la apariencia externa es humana, hay numerosos signos demoníacos: los cuernos, las orejas animales puntiagudas, los colmillos, las barbas, las alas membranosas, la cola, los pies en forma de patas hendidas y desgarradoras, los cuerpos desprovistos de vello y el semblante amenazador...

Una gárgola con alguna de estas características, sino todas, era inmediatamente asociada al mal, por parte de sus espectadores medievales.

La fisionomía polimórfica de estas gárgolas diabólicas era la expresión perfecta de la habilidad del demonio para transformarse, para presentarse ante el cristiano desprevenido bajo diversos disfraces.
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El "Roswell brasileño"

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:44 pm

Varginha (Brasil) 20 de Enero de 1996. Ell matrimonio de Eurico Rodríguez y Oralina Augusta fue despertado por dos aterrados mugidos del ganado que cuidan hace seis años, en un vallecito junto a la ruta, justo a la entrada de la ciudad. Creyendo que se trataba de cuatreros, Oralina abrió una ventana de su sencilla casa y Eurico, otra. Oralina, mirando hacia el sur, no vio mas que ganado espantado, corriendo.

Eurico abrió la ventana que daba hacia la ruta y se quedo de una pieza: a la palida luz de la luna y a apenas 30 metros de distancia, flotaba en perfecto silencio un cilindro gris del tamaño de un ómnibus. Rasando, a cuatro metros de altura, el cilindro se movía lentamente hacia el norte, sin alas, sin humo ni luces.

Eurico salió de su shock y llamo a los gritos a su mujer. El no lo recuerda pero su mujer dice que su grito fue “¡Oralina, hay un submarino sobre el campo!” Su mujer, que hoy lo recuerda con risas su cómica definición, corrió a la ventana y vio la nave. Por mas de media hora, contemplaron asombrados la extraña aparición hasta que desapareció por encima del morro que limita el pequeño campo.

Nueve horas después


Ese mismo día, un habitante del municipio de Alfenas, situado a unos 80 kilómetros de Varginha, declara haber visto una criatura que parecía “un mono de metro y medio de altura con tres chichones en la cabeza”. Esa misma mañana, a las 10,30, los bomberos de Varginha capturan a la extraña criatura. Los veteranos ufólogos y abogados Vitório Pacaccini y Ubirajara Franco Rodrigues, que investigaron los hechos, verificarían que la criatura fue capturada por cuatro hombres –sin que ésta ofreciera resistencia alguna- con una red como las que se emplean para atrapar perros.

Por la tarde, Valquiria, Liliane y Katia, tres adolescentes – dos de ellas hermanas- que regresan tranquilamente a sus casas poco después de terminar su jornada escolar, tienen un encuentro que jamás olvidarán: arrimado a un muro de un terreno baldío, a menos de siete metros de ellas, se encuentra agachada una criatura semihumana, con la cabeza entre las piernas, de no más de metro y medio de altura y enorme cabeza coronada por tres extrañas protuberancias, ojos grandes y rojos, piel marrón viscosa con venas saltonas.

A las niñas les parece que la criatura está desnuda y tan asustada como ellas.

Aterradas, huyeron. Pocos minutos después llegaban a su casa. Luiza Helena Silva, la madre de Liliane y Valquiria, las esperaba ansiosa por el retraso. “ las vi llegar llorando, temblando, casi ni podían hablar. Cuando me vieron me abrazaron espantadas y me dijeron que habían visto al “capeta”, al diablo.

Pero las chicas insistían: habian visto algo que “no era gente ni animal”, un diablo ni os retos maternos las disuadían. Doña Luiza, vencida decidió investigar y le pidió a una vecina que las llevara al baldío en su camioneta. Medio barrio ya estaba reunido en la esquina, escuchando y comentando. En el baldío, Luiza encontró apenas dos huellas enormes y un indefinible olor, “lejanamente parecido al del azufre”. La familia volvió a casa, alterada y sin saber en que pensar. Poco después, una tormenta fortísima borraba todo rastro del incidente en el baldío.

La criatura es idéntica a la capturada por la mañana en la misma zona. Avisados de su presencia, soldados de la Escola de Sargento das Armas (ESA) de tres Coracões, oficiales de las Policía Militar y los bomberos de Varginha, proceden igualmente a capturarla.

Estos dos seres no vivieron mucho y que sus cuerpos, al final del mismo día 20, pasaron a disposición del Hospital Regional de Varginha, primero y del Hospital Humanitas después, en la periferia de la ciudad, centro dotado de los mejores equipos clínicos del área. Ambas criaturas fueron colocadas en cajas de madera y cubiertas con un plástico blanco. También supieron que la primera entidad –la capturada por la mañana- se mantuvo más tiempo viva que la segunda, que comenzó pronto a desprender un desagradable olor fétido.

Los cuerpos de las criaturas fueron sometidos a una necropsia por el famoso forense Badan Palhares, el mismo que examinó el cráneo del criminal nazi Mengele; sin embargo, Palhares desmentiría más tarde, públicamente, su participación en el caso.

En cuanto a las operaciones militares, según los dos ufólogos, fueron ordenadas por el teniente coronel Olímpio Wanderley Santos, de la ESA, quién también negó rotundamente a la prensa su participación en el caso.

El Traslado de los Cuerpos

Las investigaciones de Pacaccini y Rodrigues les llevarían a poder reconstruir parcialmente lo sucedido. Averiguaron que el lunes 22 de Enero un convoy de tres camiones partió a las 17,30 horas rumbo a la Escola de Sargento das Armas (ESA) de Tres Coracões, a 25 kilómetros de Varginha, a donde llegaría a las 19,00 horas, entrando separados para no llamar la atención.

Ya en la Madrugada del 23, el capitán Ramires saldría de la ESA en un jeep. Los mismos camiones más tarde participaron en el transporte inicial de las criaturas saldrían también a las cuatro de la mañana, acompañados por el sargento Pedrosa. El capitán Ramires esperaría a los camiones en una unidad del Ejercito, cerca de la ciudad de Campinas, desde donde se dirigieron a la Universidad, una de las más importantes de Sudamérica, equipada con tecnología de punta. Momento a partir del cual se pierde definitivamente su pista.

Militares Irritados

Hoy, más de setenta ufólogos han visitado ya Varginha para investigar. Desde Bob Pratt, del National Enquirer, hasta John Mack, profesor de Psiquiatría de la Harvard Medical School y experto internacionalmente reconocido en el terreno de las abducciones, dando credibilidad a los hechos.

Es más: diez de las principales organizaciones ufológicas de Brasil han firmado un documento en el que denuncian la existencia de “una verdadera y compleja operación que involucra autoridades militares y profesionales civiles que resultó en la captura de criaturas no clasificadas biológicamente y que han sido mantenidas bajo vigilancia médica y , posteriormente retiradas de la ciudad”.
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Secuestrados por extraterrestres

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:45 pm

A lo largo de la historia existen infinidad de casos de personas que han sido secuestradas por alienígenas, relatos que narran como fueron abducidos y examinados dentro de sus OVNIS y posteriormente devueltos sanos y salvos al mismo lugar en el que fueron capturados. Normalmente la memoria de esos momentos queda bloqueada, el abducido es incapaz de recordar nada de lo ocurrido, sienten como un espacio perdido, un vacio o lapso de tiempo del cual no tienen recuerdos. Sin embargo con el tiempo algunas de esas personas ya sea por metodos naturales o por regresiones hipnóticas pueden llegar a recordar las experiencias vividas mientras fueron examinados e incluso dar detalles del interior del OVNI y descripciones de los alienigenas que les examinaban.

Una de las constantes marcadas dentro del fenómeno de las abducciones es el hecho de que las personas que viven uno de estos episodios sólo los recuerdan fragmentariamente, como si o bien los secuestradores presuntamente extraterrestres les hubieran borrado la memoria consciente del hecho, o como si –más razonable aún– el propio cerebro del testigo ante el trauma que supone una experiencia de este tipo, hubiera decidido «olvidar» esos angustiosos momentos y alejarlos –a modo de mecanismo de protección– de la consciencia del abducido.

La comunicación con los seres extraterrestres, suele ser en la mayoría de los casos telepático, según relatan posteriormente las personas que han tenido el contacto.

Las abducciones suelen producirse por la noche. En muchas ocasiones el secuestrado va conduciendo tranquilamente su coche por alguna carretera comarcal cuando de repente este parece detenerse, toda comunicación parece imposible puesto que aparatos de radio y telefonía se apagan y no reciben señal alguna. Tras ver una luz potentísima, el abducido ve cómo se acercan al automóvil unos seres pequeños y macrocéfalos que, tras anular su voluntad, lo llevan a bordo de una nave. Por norma general las descripciones que dan los "abducidos" suelen tener muchos puntos en común, el retrato robot del tipo de entidades más frecuentemente reportadas en los sucesos es de apariencia humanoide, con una estatura media de 1,20 metros, cabeza desproporcionadamente voluminosa, ojos muy grandes y prolongados lateralmente, piel grisácea, boca y nariz apenas esbozadas y brazos muy largos.

El abducido una vez dentro de la nave, es despojado de sus ropas y se le somete a un reconocimiento médico en una cámara contigua, de aspecto clínico, con paredes blancas y una «mesa de operaciones», semejantes a las de los quirófanos, en el centro del habitáculo. El reconocimiento es llevado a cabo por los propios humanoides, aunque no son pocos los casos en que las tareas clínicas son llevadas a término por entidades que parecen estar en un plan de dependencia de otras, generalmente más altas y más «humanas», que aplican diversos aparatos al abducido, le toman muestras de sangre, a veces de semen, de cabellos, de piel, etc., y si se trata de una mujer, le hacen lo que parece ser un «reconocimiento ginecológico», introduciéndole por el ombligo una larga aguja. En algunas ocasiones finalizan con la implantación de «algo» en la nuca o bajo el cuero cabelludo (¿un microaparato?). Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos empleados en tratar de localizar estos implantes, muy pocos casos han acabado arrojando alguna clase de «prueba».

El objetivo final de las abducciones de seres humanos es un misterio ni la hipnosis posterior más profunda puede desvelarlo. Cuando se llega en la regresión hipnótica a este punto, el corazón del abducido se acelera, llegando a alcanzar hasta 120 pulsaciones y obligando a suspender la experiencia para no poner en peligro su vida.
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El Autobús Fantasma

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:46 pm

Cuenta la leyenda que en una peligrosa carretera entre montañas un autobús sufrió un accidente muriendo todas las personas que en él viajaban. Desde entonces dicho autobús circula de noche y aquel osado que atreva a montarse en él…


De la ciudad de Toluca a la ciudad de Ixtapan de la Sal, anteriormente era obligado transitar por una carretera bastante sinuosa y peligrosa, pues bordea un precipicio sumamente profundo casi vertical y de roca sólida. Actualmente existe una autopista.

Un día de tantos un autobús partió de Ixtapan de la Sal con rumbo a Toluca. El viaje era de lo más normal aunque circulaba por la noche, muchos de los pasajeros habían hecho ese viaje varias veces así que aprovechaban para dormir. El autobús inició el viaje lleno, subió por la cuesta sin problemas cuando comenzó a llover, como tantas veces en esa parte del camino, entonces alcanzó el punto más alto y luego inició el descenso e iniciaron las famosas curvas de Calderón, un tramo de carretera, en el cual las curvas son sumamente cerradas y peligrosas, además se caracteriza porque sin importar si se va a Toluca o se viene de ella esa parte es de bajada, pues es parte de una hondonada bastante grande y donde hay un puente en el cual sólo cabe un auto y está además al salir de una curva muy cerrada.

En ese puente han ocurrido accidentes muy graves y muchos de ellos mortales, está tan hondo que a no ser por la cantidad de piedras afiladas a los lados, fácilmente podría sujetarse un “bungee”. El autobús en cuestión inició su descenso, con lluvia y por supuesto el pavimento mojado. De repente los pasajeros se percatan de que el autobús está ganando velocidad y se asustan, reclamando al conductor, quien no dice nada en absoluto, entonces sumamente nervioso al fin atina a decir:

¡¡¡Están fallando los frenos!!!

En poco tiempo el autobús toma tanta velocidad que es imposible controlarlo y en una curva el autobús se precipita al vacío, muchos mueren instantáneamente a causa del golpe, otros yacen inconscientes, hasta que el autobús se incendia y en poco tiempo es consumido por las llamas. Nadie escuchó los gritos de los pocos pasajeros que pedían ayuda y todos mueren de una forma horrible.

Mientras tanto en las oficinas de la central de autobuses no reciben el reporte de que el autobús número 40 de esta línea de autobuses haya llegado, está demasiado atrasado y era el último de la noche de modo que si se averió, no habrá otro que lo alcance y pueda traer a los pasajeros, de modo que se envía un vehículo a investigar. No parece haber rastro de él en todo el trayecto, al menos no hasta llegar a las curvas de Calderón, donde una patrulla de la policía ha localizado un terrible accidente. No hay supervivientes y los cuerpos están unos destrozados fuera de lo que quedó del autobús y otros calcinados dentro del mismo.

Sólo fue noticia por poco tiempo, pero a partir de esa fecha y por las noches si te encuentras en la carretera de Ixtapan de la Sal, con rumbo a Toluca por la noche e intentas subir a un autobús, es posible que sea el número 40 el que se pare y te abra la puerta. Al abordarlo notarás que es un autobús antiguo, pero en buenas condiciones, y como algunas líneas de autobuses usan vehículos no tan nuevos, no te importará mucho, pero entonces te percatarás de que aún cuando va lleno, con personas de pie, hay siempre un lugar vacío, o dos o tres, siempre de acuerdo con el número de personas que se acaben de subir. Nadie ocupa esos asientos así que te sientas aún cuando te parece raro, y sientes un vacío en el estómago. Te percatas de que a pesar de la hora nadie va dormido, mujeres hombres y niños van despiertos, pero nadie habla, ni siquiera los niños, es un silencio pesado, además todos van bien arreglados ¿Por qué? Nadie lo sabe.

El auxiliar del chófer quien revisa los billetes (o te cobra el pasaje) comienza pocos minutos después a revisarlos, preparas el importe de tu pasaje pero, jamás pasa a tu lugar para solicitar el costo, eso es aun más raro, pero piensas que al bajar en la terminal pagarás.

Llegas a Toluca sin contratiempos, pero pasada la media noche, entonces el chófer detiene la unidad antes de llegar a la Terminal y te dice que debes bajar en ese momento, aunque el trayecto no ha acabado y no entiendes la razón obedeces. Entonces al llegar a la altura del chófer, el único que habla, y al intentar pagar tu pasaje, te dice que no es nada y añade:

“Baja ahora y no te gires antes de que cierre la puerta o jamás dejarás el autobús”.

Quienes obedecen, bajan y no se giran, si no hasta que se escucha el sonido de la puerta al cerrar y el motor del autobús arrancar, sólo para darse cuenta de que no hay autobús, este mismo ha desaparecido. Los desobedientes al bajar y girarse ven el autobús hecho pedazos, dentro esqueletos descarnados y el chófer mirándote sin decir nada. El autobús desaparece y la persona en cuestión muere unos días después.

Se dice que a partir de ese momento su fantasma sube al autobús y viajará eternamente en él por causa de su desobediencia. Si por casualidad algún día viajas a Ixtapan de la Sal y de regreso tu auto no funciona, no te arriesgues, si es de noche, a subirte a un autobús, quizá sea el número 40.

Si es así sólo obedece las instrucciones de ese modo podrás contarlo, de lo contrario serás condenado a viajar por esa ruta en ese autobús por la eternidad…
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Lorena

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:47 pm

Cuando Lorena tenía 13 años solía reunirse con sus amigas del colegio y les contaba historias de terror. Le encantaban la historias de miedo y estaba bien informada, de modo que se reunían en un banco de un parque cercano al colegio y todas escuchaban atentas los relatos de Lorena.

Conforme oscurecía las chicas se marchaban avisando a Lorena de que si luego no podían dormir "se iba a enterar de lo que era bueno". Pero siempre era en tono de broma.

Una tarde le relató esas historias a una amiga de clase. Estaban en la habitación de Lucía, cuya casa estaba a unos siete kilómetros de la casa de Lorena (luego se tendría que ir andando y sola).

Cuando Lucía tenía suficiente miedo le dijo: "ahora te voy a contar yo lo que te va a pasar y verás quién pasa miedo". Y le dijo: "cuando vayas a casa un señor con un maletín, vestido de negro y con bigote te seguirá para matarte."

El trayecto hacia casa lo hizo con una psicosis total: toda la gente parecía querer traspasarle con la mirada, pero ella sabía que era pura sugestión, de modo que el miedo que pasó fue relativo. Lo que realmente podía asustarle era el hombre del maletín, vestido de negro y con bigote, y de esos no hubo ninguno en todo el camino.

Llegó a casa y comprobó horrorizada que no funcionaba el ascensor. Aunque aún le faltaba un año para tener permiso de uso del ascensor lo cierto es que vivía en un octavo piso y siempre que podía, cogía el ascensor.

Tuvo que subir los ocho pisos a pie, y su desconsuelo fue mayor cuando su madre le dijo que bajara la basura:

- ¡Pero si no va el ascensor!. -Se quejó inútilmente.

Y entonces cogió la bolsa de basura y comenzó a bajar despreocupada... pero a mitad de camino las piernas se le aflojaron y casi perdió el equilibrio. Frente a la puerta de una casa, mirándole ahora a ELLA, había un señor trajeado de negro, con bigote y un maletín.

Con los nervios a flor de piel, casi a punto de gritar y las piernas temblando, corrió escaleras abajo a punto de perder la bolsa de basura. Y llegó abajo con el corazón desbocado y falta de aire. Salió rápidamente del edificio y tiró la basura, y no subió inmediatamente a casa... sino que se dirigió a la tienda que tenía su padre en la misma finca y esperó a que él terminara el trabajo para subir acompañada.

¡Qué aterradoras pueden ser las casualidades! ¿O fue una visión de Lucía? ¡Quién sabe..!
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El Cuadro de Rose Mary

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:47 pm

Cuenta la leyenda que existe un misterioso óleo en el que se ve a una hermosa pelirroja bebiendo el té; su nombre, grabado en el cuadro, es “Rose Mary”. Dicen que el óleo aparecía en carreteras o inesperados lugares, siempre ante hombres que, impresionados por su belleza, se llevaban el cuadro sin pensar que Rose Mary los seduciría y los conduciría al mal y a la muerte…

Aarón Jones conducía a su casa, donde su esposa, Audrey Simmons, lo esperaba. Se habían casado hacia dos años, aún no tenían hijos, aunque sí los deseaban. La casa parecía muy sola, faltaba el ruido de los niños pequeños corriendo por sus pasillos y los gritos de alegría mientras juegan.

Aarón pensaba en eso todos los días cuando recorría el trayecto a casa, pero esta vez sus pensamientos fueron interrumpidos por una preciosa imagen: había un cuadro abandonado en mitad de la carretera, un cuadro que parecía mostrar a una mujer de la época colonial tomando el té mientras leía un libro cubierta por una sombrilla del mismo color que su hermoso vestido rojo carmesí. Estaba cubierto de polvo y tenía un recuadro de metal en la parte inferior de su marco, una leyenda tal vez. Al pasar la manga de su camisa se pudo leer “Rose Mary”. Maravillado por la belleza del cuadro, Aarón lo subió a su vehículo pues era algo encantador que pensaba colocar en la habitación principal, justo en lo alto de la pared, donde se vería muy bien y todos los visitantes dirían que era espectacular y preguntarían sobre su origen, carcomidos en secreto por la envidia.

Con una sonrisa en su rostro Aarón continuó en el largo trayecto hacia su hogar, dulce hogar, donde seguramente su esposa Audrey lo esperaría con una sonrisa en la puerta, como una fiel guardiana.

—Cariño, al fin llegas, te estoy esperando, la cena está lista, está saliendo del horno. —le dijo Audrey abriendo la puerta para entrar a casa, pero Aarón la detuvo cuando dio media vuelta.

—Espera, tengo que mostrarte algo, quedarás impresionada al verlo. Es algo maravilloso, además debe valer una fortuna, amor.

Aarón lo sacó del auto, donde lo aprisionaba con una avaricia inmensa, Audrey sólo lo miró de reojo, no le llamaba la atención la pintura.

Después entraron a casa ya que fuera hacía un poco de frío. Mientras Aarón colgaba en la pared el cuadro, Audrey servía la cena, los dos se sentaron en la mesa, pero él no dejaba de observar el retrato, parecía enamorado de la pintura, parecía ausente, su mente estaba ocupada con la imagen.

—¿Podrías dejar de verlo? —dijo Audrey con celos y enojo: odiaba ese cuadro cada vez más, parecía que quería robarle el amor de su marido, tal vez por eso se había atravesado en su camino.-

Él simplemente contemplaba aquella imagen colonial, sin siquiera darse cuenta de lo que pasaba a su lado, perdido en la imaginación, en los cabellos de la chica y en aquellos ojos que parecían reflejarlo. Parecía tan real, pero solo era un cuadro, un cuadro que ni respirar podía.

—Es qué acaso no lo ves, es una hermosa obra de arte.

Al oír eso, Audrey se levantó lanzando la vajilla con un fuerte estruendo sobre la mesa de caoba, pero a su marido pareció interesarle poco que se retirara del comedor enfadada. No dejaba de contemplar aquel cuadro, solo faltaba que se moviera y le hablara.

“Es hermosa”, susurró para él solo, se retiró de la mesa y salió al patio, pero en su mente seguía aquella mujer invitándolo a entrar en aquel antiguo lugar de primavera.

Todo parecía quedar pequeño ante su nueva adquisición, “la casa es muy pequeña para esta maravillosa pintura”, pensaba Aarón sin importarle la opinión de su mujer ni el hecho de que viviera en un impresionante caserón.

“Ojalá la pintura viviera”, comentó para sí mismo mientras contemplaba el cielo estrellado y sentía el viento fresco que corría en ese día sin nubes donde se veía fácilmente la maravilla de la Naturaleza, estupenda sin duda alguna, pero carente de intensidad en comparación con la maravilla que tenía en casa (y no precisamente se refería a su esposa…).

Algo extraño le sucedía con esa mujer del retrato, algo que ni Dios mismo podía explicar, una obsesión que llevaba a otro nivel superior.

“Que el cuadro viva”, se dijo en voz baja tal vez para que los vecinos que ahora dormían no lo escucharan, o solo para que su mujer que lo observaba por la ventana no se enfadara.

Entró a su casa de nuevo cuando las luces se apagaban. No tenía importancia saber qué hora era, ni qué pensaría de él su mujer. Ya adentro, entre las sombras miró a aquella mujer tomando el té. Una mujer de belleza enigmática, con algo que no sabría muy bien definir pero que le atraía de manera increíble. No importaba si no era del gusto de su pareja, si Audrey no quería el cuadro con él, él mismo se iría solo con su nueva y preciosa mujer de pintura.

Subió la escalera paso a paso lentamente hasta llegar a lo que era su habitación. Allí su mujer dormía o eso parecía, pues quizá solo aparentaba dormir para no tener una pelea más. Ellos rara vez peleaban, pero Audrey era muy celosa. “Qué estúpidas que pueden volverse las mujeres cuando sienten celos. Tener celos de un cuadro, como si la chica del cuadro fuese a cobrar vida y seducirme, ¡vaya idiotez!”, se dijo interiormente Aarón mientras miraba a Audrey con cierto disgusto, aunque luego le vino a la mente la chica del cuadro y todo lo que quiso fue dormir para soñar con ella, para estar en sus brazos y bucear en el encanto de sus ojos…

……….

Abrió sus ojos, frente a él, en aquel ventanal de su habitación, el sol resplandecía. Rose Mary estaba sentada. Tomaba el té con la elegancia de toda una princesa, brillaba como una estrella, resplandecía como el sol y era elegante como la luna.

—Siéntate, cariño, ven aquí a mi lado.

Lo invitaba a sentarse. Él, con una sonrisa de enamorado atontado, tomando su mano enguantada empezó a besarle. Ella lo observaba con tanta maravilla y cariño.

De pronto observó por la ventana: las nubes tapaban el sol y un torbellino empezó a girar en su dirección, se hacía más y más grande, como un gigantesco tornado. Chocó en su ventana mientras los cristales se rompían, y él despertó, despertó de aquel sueño que no quería abandonar.

Fue como si el ruido de los vidrios que estallaban lo hubiera devuelto a la realidad, o al menos eso parecía.

Bajó las escaleras con cansancio y sin cuidado, no le importaba tropezar, aún llevaba la misma ropa de ayer.

Llegó hasta la habitación principal, la puerta se encontraba abierta. El cuadro que daba vista hacia la cocina no estaba, de seguro fue esa fastidiosa niña a la cual tenía como esposa, una chica molesta y explosiva.

Algo sin embargo había pasado: ahí seguía esa mujer clavada en la pared, pero había algo extraño en ella, había crecido, se había expandido, la torre Eiffel de Paris se observaba, y un paisaje crecía a su lado. Se veía la casa de ella y un castillo, personas bailando, hombres retratando a las más bellas damas y una orquesta clásica

Definitivamente el cuadro había sido alterado, pero era imposible que lo hubiese hecho Audrey pues ella nunca había tocado brocha alguna y los cambios eran formidables. O quién sabe, quizá contrató a un gran pintor, mas… ¿dónde rayos estaba Audrey? Tal vez estaba de compras en el supermercado y había olvidado cerrar su puerta.

Aarón giró su cuello: el cuadro crecía más y más, como si fueran raíces creciendo sobre su pared. Una planta maravillosa, que se extendía en las ventanas, las tapizaba como si fueran ladrillos de un mágico castillo. Y el cuadro crecía más y más, con los duques de Francia, señoritas y ancianos elegantes, flores rojas que parecían abrirse de pétalo en pétalo, mariposas y aves que revoloteaban en el cielo, ventanales gigantes donde la luz se filtraba, niños jugueteando ante sus ojos maravillados. Todo era tan extraño, tan mágico y confuso en aquel proceso que se desplegó hasta que el lugar en que él se hallaba fue sellado y, así como salida de la nada, Rose estaba frente a él, mirándolo con dulzura (y algo de pasión) porque había sido el hombre que la recogió en aquella oscura y fría noche, el hombre que la colocó en un cálido hogar.

—¿Quieres estar conmigo? —preguntó entusiasmada aquella mujer y él asintió con una seña afirmativa, besó sus labios, mientras ella resbalaba por su cuello, con un tremenda pasión, mostrando su escote.

—Espera, aquí no se puede, antes tienes que hacerme un favor, sobre todo si quieres estar conmigo —dijo aquella mujer mientras él afirmaba sus acciones sin dejar de tocarla.

—Mata a tu esposa.

Al oír eso él se detuvo un momento, la miró a sus claros ojos, a sus pupilas que parecían dilatarse un poco. Estando en sí, se habría negado rotundamente, se habría indignado, a pesar de lo tonta que a veces le parecía Audrey. Pero el punto es que estaba fuera de sí mismo. Estaba atrapado, encantado por esa mirada que le ofrecía cosas por las que renunciaría al mismo cielo así que…¿Por qué no condenarse al infierno y matar a Audrey?

—Sí, por ti asesinaría hasta al archiduque de Francia. —dijo Aarón arrebatado y continuó besando los brazos de ella sin que ésta se opusiese a su cariño.

……….

Un portazo lo despertó (ahora sí realmente despertó), su esposa había llegado, el cuadro no se encontraba en la pared, ella sostenía una bolsa, tal vez era el almuerzo de esa mañana.

—¿Dónde está? —preguntó dirigiéndose hacia Audrey.

—¿Dónde está? —decía más enfurecido.

—¿Dónde está?… No sé dónde está y no me interesa, tal vez se fue caminando. —dijo ella con ironía y luego caminó hacia donde estaba la cocina, dejó la bolsa sobre la mesa, y de espaldas empezó a hablar.

—Te dejé un poco del almuerzo en el refrigerador, lo calientas en el microondas.

Tras decir eso, giró y se encontró cara a cara con su marido. Un golpe en la cabeza la hizo caer. Aarón había tomado de un estante cercano el retrato (grande y con marco de acero) de su boda y, con ese símbolo de unión, le había propinado un golpe bárbaro…

Audrey abrió un poco los ojos pero la sangre le nublaba la vista. No podía reaccionar, no podía creer lo que estaba pasando. Todo lo que sentía era miedo, decepción y un breve e intenso relámpago de dolor y compasión por la monstruosa transformación que había experimentado su marido.

—¿Aarón? Dime qué te hizo la mujer del cuadro, dime qué te hice yo —dijo Audrey con los ojos nublados ya no solo por la sangre sino por las últimas lágrimas que lloró antes de que Aarón despertase de la duda que por un momento detuvo sus manos asesinas…

Fue un golpe tras otro. Nada lo detenía, ni los gritos de ella ni el ver como su carita se iba transformando en un penoso amasijo de carne y hueso. Solo se detuvo al reventarle el cráneo

La escena era horrenda pero pronto estaría fuera de ese lugar. Qué más daban esas manchas de sangre. Arrastró su cuerpo hasta el baño manchando el suelo de escarlata. Abrió el grifo del agua y esta empezó a salir llenando rápidamente la bañera, allí puso el cadáver de Audrey con la mitad del cráneo aplastado.

—Te lo dije, perra, ¿dónde está mi cuadro?

Miró al cadáver y lo colocó sobre el agua que se estancaba en aquella bañera, el rostro de su mujer se hundía en la clara agua provocando que fuera difícil de ver. El agua carmesí y el negro de sus cabellos era una combinación extraña que mareaba, pero él salió de aquel cuarto sin importarle que el agua continuara saliendo hasta desbordarse.

El sótano era el lugar más seguro en que Audrey podría haber ocultado su cuadro. Y ahí estaba oculto detrás de algunos oxidados metales. Se encontraba partido a la mitad y Rose Mary parecía haber desaparecido de la pintura.

De pronto un susurro resopló en su nuca: era ella, su querida Rose Mary, la dueña de su alma, aquella que le robó sus acciones, su cerebro, su corazón…

Giró su cuello. Corrió tras ella escaleras arriba como un niño dispuesto a abrir sus regalos en la mañana de navidad. Un lazo que antes había adornado su preciosa cabellera color fuego se encontraba en la entrada de la cocina marcándole donde había entrado su amor: ahí estaba esa hermosa pelirroja, tomando el té.

Cuando el reloj marcaba las doce, su sueño se cumplió.

—Vamos, amor, lo has logrado, has llegado a mi corazón cumpliendo mi suplica, eres un honorable caballero.

Sirvió té en una pequeña taza, Aarón se sentó sobre el sofá y empezó a besarla.

—Vamos, toma tu té, y estaremos juntos por siempre, vamos, bébelo.

De un solo trago el té pasó por su garganta, la taza rodó por la alfombra y él cayó en brazos de su Rose. Entonces sus ojos empezaron a nublarse y a fallar. En unos pocos minutos, la vida de Aarón se apagó.

……………

Gerald Taylor, el vecino de los Jones, se extrañó porque hacía semanas que no había visto a Aarón y Audrey salir de su hogar. Por eso un día fue a tocar su puerta, pero nadie respondía y un olor nauseabundo invadía el ambiente, como si un perro estuviera pudriéndose.

Dentro se escuchaba el goteo constante del agua, incluso el suelo del jardín se encontraba húmedo, la hierba había crecido hasta casi llegar a sus rodillas, la cerradura de la puerta no tenía candado alguno y el cadáver de Aarón se podía ver a pocos metros de la entrada de la casa, inerte en el suelo de la cocina. Consternado, Gerald salió corriendo al primer teléfono que encontró y la Policía llegó en instantes.

El forense y los peritos tenían una teoría, pero el agua había dañado muchas pruebas. En opinión de los forenses, al parecer habían golpeado brutalmente a Audrey Simmons hasta reventarle la mitad del cráneo, tras lo cual la arrastraron hasta la bañera.

El presunto culpable era Aarón Jones, el cual se había suicidado ingiriendo un té con cianuro. Misteriosamente, de entre todos los posibles elementos vinculables al siniestro una cosa no quedó dañada por la humedad: se trataba de una pintura que alguien había depositado sobre una de las sillas de la cocina, como si estuviera compartiendo su último sorbo con ella. Como por arte de magia el cuadro se había reparado solo y en él se veía a una enigmática y hermosa mujer que tomaba el té y llevaba un vestido escotado casi tan rojo como sus largos y ondulados cabellos; debajo de ella se podía leer la siguiente leyenda: ‹‹Rose Mary››.

—Que hermosa mujer, tiene una mirada especial —dijo uno de los agentes pensando para sus adentros en quedarse con el cuadro después de acabadas las investigaciones.

—Cuidado vaya a ser que esté embrujada. ¿No ves que ella fue la causante de todo esto? —le dijo otro oficial en tono burlón, a lo que el primero respondió con una carcajada y entonces, dándole la espalda al cuadro, ambos rieron mientras, en algún punto del futuro, los ojos verde-esmeralda de Rose Mary se volvían más negros que la noche y otro baño de sangre empañaba la felicidad de un nuevo matrimonio…
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Una Muerta en el Autobús

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:48 pm

Un autobús de servicio nocturno hacía su ronda por el centro de la capital, aunque en fin de semana solía ir lleno de jóvenes que regresaban de fiesta, entre semana el transporte no llevaba a mas de tres o cuatro personas en cada viaje.

Sandra era una de esas trabajadoras noctámbulas que terminaban su jornada laboral al amanecer, pero hoy había tenido suerte y se pudo escapar un par de horas antes de la empresa donde trabajaba como teleoperadora. Mientras subía al autobús iba pensando que con un poco de suerte podría dormir del tirón y levantarse a una hora “normal”, como el resto de sus conocidos, para pasear por el parque a la luz del sol. Como echaba de menos hacer vida diurna, pero por desgracia su trabajo por la noche era agotador y en más de una ocasión los jefes les obligaban a hacer unas horas extras, que por supuesto no se reflejaban en su sueldo.

El conductor de la ruta ya era un habitual, pero la verdad es que Sandra no era muy dada a hablar con desconocidos por lo que al “picar” su billete intercambio una sonrisa con él y continuó avanzando. Sentada en la parte central del autobús, luchaba contra el sueño mientras trataba de mantenerse despierta, no quería pasarse de su parada y acabar en la otra punta de la ciudad. Como casi siempre el transporte estaba casi vacío, sólo un chico con aspecto de universitario escuchando música con su ipod mientras ojeaba cientos de hojas de apuntes.

Sandra miraba aburrida por la ventana cuando sintió que el autobús se detuvo a recoger otros pasajeros. Dos hombres subieron colgando de sus hombros a un mujer que parecía inconsciente, muy probablemente se hubiera pasado con la copas y sus amigos la estuvieran llevando a casa, era el pan nuestro de cada día durante el fin de semana pero un martes era más extraño ver un espectáculo como aquel.

Los hombres avanzaron de lado por el pasillo mientras la mujer parecía envolver con sus brazos el cuellos de sus acompañantes, sin duda estaba totalmente inconsciente porque arrastraban sus pies por el suelo con cada paso que daban hasta el fondo del autobús. Una vez allí se sentaron en la última fila uno a cada lado de la mujer. Su aspecto desaliñado y el pelo cubriendo su cara impedían ver si se encontraba bien. Pero Sandra que no tenía mucho más que hacer lanzaba miradas furtivas a los extraños compañeros de viaje.

Los tres se mantenían en silencio y los hombres parecían un tanto agitados, probablemente por tener que cargar a cuestas a la mujer, que francamente tenía unos kilitos de más, cuando descubrieron que Sandra les miraba continuamente le lanzaron una mirada tan fría e intimidatoria, y se dijeron algo el uno al otro que no alcanzó a escuchar. De inmediato bajó la cabeza y asustada no se atrevió a mirar de nuevo hacia atrás.

Pero pasados unos minutos su curiosidad pudo a su miedo y se acordó que tenía un set de maquillaje en el bolso, sacó un pequeño espejito y empezó a buscar el ángulo para mirar que hacía el trío sin ser descubierta. Los hombres estaban distraídos mirando por las ventanillas como intentando descubrir donde estaban o buscando algún lugar. La mujer que ya no estaba rodeando con los brazos los cuellos de sus acompañantes y se había recostado en el asiento, parecía que se había despertado y miraba hacia ella. Sandra aprovechó que los hombres no podían verla para girarse a mirar a la mujer.

Casi se cae al suelo del susto cuando vio la cara de la mujer con la boca totalmente abierta y los ojos como platos mientras la miraba, nuevamente agachó la cabeza y se giró al frente. El aspecto de la mujer la había dejado impactada, la miraba como con ojos de terror y tan fija y fríamente que parecía una muñeca. Sin poder evitarlo miraba por el espejo qué sucedía una y otra vez, pero la mujer no dejaba de mirarla, inmóvil.

Mientras se giraba nuevamente a ver que sucedía sintió una mano en el hombro que casi la mata del susto, era el chico del ipod que se había levantado mientras ella estaba distraída. Con una cara de miedo que Sandra nunca podrá olvidar la miró y la susurró al oído.

“Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás”

Sandra sintió algo en su tono de voz que no le hizo dudar que el chico estaba muerto de miedo y debía obedecerle. Ambos bajaron en la siguiente parada, con la cabeza agachada y sin mirar a los extraños personajes que se habían sentado en la otra punta del autobús.

El autobús continuó su viaje y cuando sintieron que ya se había alejado lo suficiente el chico se giró hacia Sandra y le dijo:

“Esa mujer estaba muerta, esos locos la llevaban como si estuviera borracha o desmayada pero estaba muerta, estoy estudiando medicina y te puedo asegurar que presentaba claros indicios de rigor mortis. Estaba totalmente rígida y tenía la cara y las manos moradas. Esos psicópatas la llevaban paseando por la ciudad como si tal cosa. Tenemos que llamar a la policía”

NOTA: Esta leyenda urbana es posiblemente una de las que más tintes de verdad puedan tener de las que hemos puesto hasta ahora. La idea de que cualquiera a nuestro alrededor se puede ocultar en la oscuridad y soledad de la noche para disfrazar un crimen es por desgracia mucho más común de lo que pudiéramos pensar. Y sin duda el momento propicio para “deshacerse” de un cadáver es a altas horas de la madrugada cuando no hay casi nadie por las calles.
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La Puerta del Baño

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:49 pm

Cuenta la leyenda que hace muchos años el conserje del colegio San Blas en una revisión rutinaria de las instalaciones de la escuela, encontró el cadáver de la señora de la limpieza tirado en el baño en un gran charco de sangre. Tenía la ropa llena de rasgaduras y heridas y le faltaban trozos en la cara como si hubieran sido arrancados a mordiscos.

Aterrado, llamó a la Policía y los policías se llevaron el cadáver, al parecer había muerto tras varias horas de crueles torturas.

Nunca se descubrió al culpable y la memoria de lo sucedido fue pasando de generación en generación de estudiantes, que contaban la historia entre burlas y sin darle la mayor importancia.

Actualmente se dice que, si te encierras a solas en el baño, puedes sentir como la mujer toca la puerta… Si cometes el error de abrirle, su espíritu atormentado entrará y te torturará del mismo modo que lo hicieron con ella.

Pedro y sus amigos siempre habían creído que la leyenda era una chorrada y se burlaban de uno de sus amigos que insistía en que él una vez estuvo solo en el baño y le tocaron la puerta.

Hasta que hace unos días se celebró en el colegio la fiesta de fin de curso…

Pedro estaba hablando con un amigo y le dijo que le esperara un rato mientras iba al baño. Curiosamente no había nadie cerca, algo poco habitual porque el colegio estaba lleno de gente por la fiesta, y fue allí donde se acordó de la leyenda.

Haciéndose el gallito con la valentía del que se ha tomado alguna copa de más decidió ponerle el seguro a la puerta para comprobar si la historia de fantasmas era cierta. Pretendía burlarse de los demás por un miedo infantil que él consideraba de cobardes.

Una vez hubo cerrado la puerta del baño se acercó al inodoro y, como queriendo rematar el asunto, cerró también la puerta del pequeño cuartillo en que tenía que hacer sus necesidades.

De pronto escuchó unos golpes secos en la puerta y a pesar de su supuesta valentía se asustó tanto que fue como si una mano helada le apretase el estómago. Con la voz entrecortada preguntó:

¿Quién es? – Tratando de que no se sintiera el miedo en su voz.

Ya algo repuesto pero aún con miedo volvió a preguntar: “¿Quién es?”.

Nadie le respondía, además se había hecho un absoluto silencio, tan absoluto que ni siquiera se escuchaba el ruido de la fiesta. Por su cabeza rondaban mil ideas ¿Cómo podía haber entrado alguien si él cerró con llave y comprobó que se encontraba solo?

Los golpes volvieron, y como queriendo convencerse a sí mismo de que alguien se había encerrado para hacerle una mala jugada, lanzó un grito entre enfadado y atemorizado.

“¡¿Quién es?! ¡No jodan!”.

Armándose de valor, miró por debajo de la puerta y sintió que se le paraba el corazón al ver que no había nadie al otro lado de la puerta.

Impulsado ya no por el valor sino por el terror que nos hace correr para sobrevivir, abrió violentamente la puerta del baño y, justo en el momento en que pretendía salir, se giró tras oír una voz de mujer detrás de él. Al hacerlo pudo ver una mujer totalmente cubierta de sangre que con los brazos extendidos intentaba alcanzarle mientras arrastraba una de sus piernas parcialmente devorada. Totalmente bloqueado por el miedo Pedro perdió la orientación y en su carrera se golpeó la cabeza con el marco de la puerta quedando inconsciente.

Minutos más tarde despertó mientras varias personas le rodeaban tratando de reanimarle. Su amigo al escuchar un fuerte golpe en el baño decidió acercarse a ver que había sucedido y le encontró en el suelo inconsciente.

Todos tomaron su historia como la de un borracho que no recordaba lo que había sucedido. Pero en su pierna había una marca inequívoca de que la leyenda era cierta. Un mordisco con la forma de una dentadura humana. Tal vez si su amigo no hubiera llegado a tiempo él mismo hubiese formado parte de la historia de la mujer asesinada en el baño.
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Accidente en un Abismo

Mensaje por Asombroso el Dom Dic 09, 2012 11:49 pm

Un matrimonio con su hijo pequeño viajaban de noche por una carretera prácticamente abandonada que servía de atajo para cruzar la montaña, sus continuas curvas, la estrechez de la calzada y la espesa niebla que cubría todo el trayecto hacía que aventurarse por ese camino al filo del abismo fuera realmente peligroso.

De improviso una mujer con la ropa ensangrentada se cruzó en la carretera obligando al padre de familia a frenar en seco, tras el susto el señor bajó del coche con la intención de ayudar a la mujer que muy alterada y llorando les explicó que había tenido un accidente y su coche había caído por el barranco.

La mujer le rogó que la ayudara ya que su bebé aún se encontraba en el vehículo atrapado entre unos hierros y ella era incapaz de sacarle de allí por si sola. La caída era de varias decenas de metros y aunque el coche había destruido parte de la vegetación, mientras rodaba montaña abajo, de no haberle avisado la mujer muy probablemente nadie hubiese encontrado al bebé nunca, mucho menos con esa niebla que impedía ver a mas de dos metros. El señor guiado por el llanto del niño consiguió llegar hasta el lugar del accidente.

Al rato subió muy nervioso con el bebé en brazos y le preguntó a su esposa dónde estaba la mujer. Esta le respondió que se había sentado en una piedra grande que había al lado de la carretera. Su hijo y ella se entretuvieron unos momentos mientras trataban de buscar señal para llamar a los equipos de emergencia pero cuando miraron ya no estaba.

Entonces el hombre se metió rápidamente en el coche con el bebé y le dijo a su mujer e hijo que hicieran lo mismo. Arrancó el coche y se fueron. Su mujer, muy asustada, le preguntó que por qué se iba con el bebé sin buscar antes a la mujer. El marido le dijo que se tranquilizara y que cuando llegaran a la próxima gasolinera le contaría.

Cuando llegaron, la mujer le pidió explicaciones al marido. Este le contestó que cuando bajó y encontró el vehículo accidentado vio a la mujer que les había dado el aviso muerta. Estaba muy fría y probablemente el accidente se había producido horas antes de que ellos pasaran por ese punto.

El espíritu de la mujer era el que le había pedido ayuda para que salvaran a su hijo.
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