Los políticos han envilecido la Unión Europea y la conducen hacia el fracaso

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Los políticos han envilecido la Unión Europea y la conducen hacia el fracaso

Mensaje por ¿Sabías Que? el Vie Dic 28, 2012 1:07 pm

El fraude de Europa es monumental. Lo que pudo haber sido el germen de un mundo integrado y mejor, sin nacionalismos excluyentes ni violencia institucional, y el punto de partida para un gobierno mundial justo y fiel a los derechos ciudadanos y a la democracia, se ha convertido en un proceso bastardo, envilecido por los políticos, desigual, sin derechos garantizados, sin justicia, sin ciudadanos y sin atisbo alguno de democracia real. España es el mejor ejemplo de la vileza y la traición al ciudadano en la Unión Europea del presente.

La Unión Europea es un proyecto que ha sido conducido hacia el fracaso por una clase política europea mediocre, escasamente democrática y muy distante de sus ciudadanos, acostumbrada a anteponer sus propios intereses partidistas al interés general. La Europa de los Pueblos ha dejado de existir y la Europa de los Estados ha ocupado todo el lugar, lo que significa que el pueblo ha sido desplazado y sometido por una clase política profesional afincada en los gobiernos, que se ha apoderado del Estado.

La Unión Europea nació para ser un antídoto contra la guerra y una garantía de paz, pero los fundadores sabían que no puede haber paz sin justicia y quisieron garantizarla apostando por la democracia y por el protagonismo del ciudadano. Pero los dirigentes actuales han abandonado aquel camino y han configurado la nueva Unión como un gran hotel de lujo para políticos y poderosos, con el pueblo condenado a pagar impuestos y a ser simple observador. Van Rompuy, Durao Barroso, la Comisión y hasta el Parlamento no son otra cosa que apéndices de ese poder estatal que se ha apoderado de Europa, eliminando del proceso de integración todo vestigio de democracia, justicia y ciudadanía. El poder está en manos de los políticos y de los mercados, sin participación ciudadana, sin un gramo de grandeza, nadando en la desigualdad y la injusticia, avanzando por rutas ajenas a la democracia real.

El panorama europeo está plagado de ejemplos que demuestran la ruina de la grandeza y la democracia en Europa, pero ninguno es tan elocuente como el caso de España, un país que no respeta ni una sola de las reglas de la democracia auténtica, sin separación de poderes, sin controles al poder de los partidos, sin ciudadanos y sin una ley igual para todos, con un poder desequilibrado que exilia al ciudadano de la política y convierte el Estado en un coto de políticos y de partidos. Europa entera conoce el drama de esa España traicionada y sojuzgada por su clase política y sabe también que Rajoy ha incumplido todas sus promesas electorales, lo que le convierte en dirigente ilegítimo, pero no hace nada por evitarlo y ni siquiera se atreve a presionar para que la corrupción y el abuso de poder sean erradicados de la vida española.

Saben también que Rajoy no pide el rescate, a pesar de que la economía española está en quiebra real, por miedo a que los hombres de negro realicen la única gran reforma que el país necesita para empezar su recuperación, que no es otra que el adelgazamiento drástico de un Estado hipertrofiado y tan saturado de políticos, enchufados, amigos y familiares del poder que no hay país del mundo, por muy rico que sea, que sea capaz de financiarlo. A pesar de que la realidad española es una injusticia sangrante, visible en todo el mundo, los políticos que hoy dirigen los destinos de Europa, mediocres, egoístas, ajenos a la democracia y muy inferiores en solvencia ética y democrática a los que fundaron la Unión hace poco más de medio siglo, no mueven un dedo para ayudar a una sociedad española sacrificada injustamente por su clase política con impuestos abusivos, servicios de baja calidad y pérdidas diarias de prosperidad, derechos y felicidad.

La pasividad de Europa ante el sangrante caso de España es la mejor prueba existente de que Europa es un proceso bastardo, que ha tomado la ruta de la traición a los ciudadanos para entregar todo el poder y la hegemonía a las clases políticas profesionales, aliadas secretamente con grupos de presión muy fuertes en las finanzas y los mercados.

La Europa de los pueblos ha sido suplantada por la Europa bastarda de los políticos, toda una tragedia. Lo que pudo haber sido un atractivo experimento de gobierno mundial justo y el principio de un proceso integrador irresistible, destinado a erradicar los nacionalismos violentos, está sirviendo para resucitar, precisamente, a esos nacionalismos del pasado, cargados de revancha, a los que cada día más ciudadanos europeos frustrados esperan para otorgarles su apoyo.

La voluntad de los fundadores de la Europa Unida ha sido tan traicionada como el mismo pueblo europeo, cuyo peso en las decisiones es prácticamente nulo. En la Europa de los Rompuy y Barroso, no hay mas poder que el de los estados, sobre todo de los fuertes, como Alemania, que imponen sus criterios a los demás, basados no en la razón, sino en el poder que les otorga ser mas ricos. Todo un ejemplo de bajeza miserable que no es otra cosa que el reflejo de una clase política europea que ha abandonado a la ciudadanía y traicionado los grandes principios y valores para atrincherarse en el poder, en las subvenciones, en la vida de lujo y en la violación continua de la democracia. Fuente
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