¿Es la democracia un sistema trasnochado, obsoleto e ineficiente?

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¿Es la democracia un sistema trasnochado, obsoleto e ineficiente?

Mensaje por Extranauta el Dom Abr 06, 2014 1:19 pm

Publicamos hoy una interesante llamada a la reflexión introducida en el blog como comentario por Josesmegol. Plantea que la democracia es un sistema trasnochado, obsoleto e ineficiente, que debe ser sustituido por la meritocracia y pregunta algo tan sólido e inquietante como lo siguiente: ¿Cómo se puede elegir a una cosa tan importante como el dirigente de un país por votación en lugar de por preparación? Su tesis nos coloca frente a la injusta estupidez de un sistema político como el español, que exige idiomas y formación de élite a muchos profesionales, incluso a las secretarias, y no exige nada a un político para que pueda ser concejal, alcalde, consejero, ministro o hasta presidente. La experiencia demuestra que muchos imbéciles reales han llegado al poder y que inútiles e ineptos han causado estragos en la sociedad como presidentes del gobierno "democrático" de España.


A ver, una pequeña reflexión. La mayoría de la gente es idiota, así que de una democracia solo pueden salir gobiernos idiotas y la educación no lo va a solucionar ya que a la mayoría de la gente, como es idiota, la educación no le aprovecha en absoluto. Da igual que tengan la ESO, el bachiller y una carrera, el 99,9% seguirán siendo analfabetos funcionales incluso con una educación de calidad.

No nos hemos pasado la vida rajando del comunismo/socialismo de que es una cosa que queda muy bien sobre el papel pero que es una mierda en la practica (y con razón) ya que choca con la naturaleza animal del ser humano para que ahora que la democracia se muestra como un sistema obsoleto e ineficaz no hagamos lo mismo. ¿No va siendo hora de que dejemos atrás un sistema inventado hace ya más de 2000 años? ¿No debería avanzar un poco la humanidad? ¿Acaso un médico o un piloto o un científico se eligen democraticamente? ¿Cómo se puede elegir a una cosa tan importante como el dirigente de un país por votación en lugar de por preparación? Admitamoslo, la democracia es una mierda. ¿Se imaginan que cuando Darwin publico "El origen de las especies" la comunidad científica hubiese elegido por democracia si la evolución era cierta o no en vez de ceñirse a los hechos? Ahí lo dejo, reflexionen.

El único sistema posible es la meritocracia, donde, siguiendo el principio de la evolución, solo el que valga para ocupar un puesto debería ocuparlo y no el que salga votado. Si os hace ilusión pues después de la criba y quedando solo los mejores pues ya que la gente vote al que quiera de entre los mejores pero joder, que ya vale, es que no hay ningún filtro. Se pueden aprender muchas cosas de la evolución y la selección natural y por mucho que joda escucharlo no somos iguales, ni siquiera dos gemelos o dos clones serian iguales al 100% y precisamente porque no somos iguales nuestro voto no debería valer igual. Link
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La democracia es un fracaso y no sirve

Mensaje por Internauta el Dom Mar 13, 2016 12:27 pm

Muchas personas de mi entorno y no pocos de mis lectores no entienden mi lucha continua a favor de la democracia. Decenas de amigos y cientos de lectores me dicen una y otra vez que mi obsesión por defender la democracia es absurda y que ese sistema no sirve para nada porque está basado en la mediocridad y en la explotación de las masas por parte de unos políticos listillos que se sirven del sistema sin servir jamás al pueblo.

Yo siempre me he negado a admitirlo, pero hoy, ante lo que está ocurriendo en España, no tengo mas remedio que admitir que la falsa democracia o la democracia degradada, como la que está vigente en España y en otros países corruptos y deteriorados, es un pésimo e injusto sistema, probablemente peor que la misma tiranía.


Sin embargo, la democracia, cuando es auténtica, sigue siendo el mejor de los sistemas posibles, no porque sea un gobierno de todos, por todos y para todos, sino porque es el único capaz de controlar el poder del Estado, de los políticos y de sus partidos mediante una inteligente y eficaz red de cautelas, frenos, contrapesos y contrapoderes.

El problema es que esa democracia verdadera ya no existe, ni siquiera en los Estados Unidos, que es el país que la instauró por vez primera, ni en ningún otro país del mundo. Y no existe porque los políticos la han asesinado y porque los ciudadanos no han sabido defenderla.

Algunos de mis amigos aseguran que no existe porque no puede existir nunca en un mundo donde la gente no es educada para que sea inteligente y virtuosa, sino para que sea imbécil y esclava. Cuando la democracia carece de ciudadanos educados, responsables, cumplidores y exigentes, entonces, inevitablemente, se convierte en un lodazal donde florecen el abuso de poder, la desigualdad, la corrupción y la injusticia en todas sus facetas.

Los mismos políticos en el poder se han encargado de corromper y degradar el sistema democrático. Les da miedo gobernar sobre seres inteligentes y por eso han educado, desde el poder, a esclavos torpes que lo soportan todo, que desconocen sus derechos y que viven ajenos a la política, la responsabilidad y la grandeza de pertenecer al género humano.

La democracia tiene dos patas que la sostienen: una son sus reglas y leyes, que deben ser respetadas y cumplidas; la otra son los ciudadanos, que tienen que vigilar y hacer que el sistema se mantenga activo y no se desvirtúe y se pudra.

En la mayoría de los países del mundo, ni existen verdaderos ciudadanos, ni se respetan y cumplen las reglas democráticas. Esos países, sin ciudadanos y sin respeto al sistema, no son democracias sino dictaduras camufladas de poderes visibles e invisibles: líderes, partidos, grandes corporaciones y un poder establecido, en parte visible y en parte oculto, que es el que controla el destino del mundo.

España es uno de los ejemplos más elocuentes y tristes de los estragos y deterioros que causa la degradación de la democracia. El poder político, controlado férreamente por partidos políticos de derecha y de izquierda, ha conseguido que el pueblo se someta a las mentiras, los abusos y las corrupciones y los políticos, sin un pueblo que los vigile y los controle, se han convertido en déspotas que gobiernan sin democracia y sin justicia. La democracia ha sido asesinada por los políticos, la sociedad civil ha sido ocupada por los partidos y la corrupción, el abuso de poder y el mal gobierno se han adueñado de la situación y han condenado a la nación española a la decadencia, la pérdida de valores fundamentales, el irrespeto a los derechos humanos y la postración. Como consecuencia, el país se empobrece, se endeuda de manera suicida, se hace cada día más injusto y menos habitable, al mismo tiempo que pierde cohesión y deteriora peligrosamente su convivencia.

Francisco Rubiales
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Meritocracia y centralización

Mensaje por Infornauta el Jue Ago 11, 2016 1:08 pm

Este principio esencial de un Movimiento Patriota con mayúsculas, no es una formulación nueva.

Este artículo pretende ser un mero resumen, sin entrar en complejos detalles, más propios de un manual de derecho político.

La meritocracia, es una forma gobierno basada en el mérito, esto es, en que los más capaces sean los que rijan los destinos de España. Actualmente, tal principio, rige aquéllo que le interesa al Estado, al menos teóricamente, a la hora de seleccionar funcionarios y poco más.

La centralización es un principio político y administrativo.

Como principio político implica la existencia de una autoridad y estructura política única en el Estado, que puede delegar en órganos inferiores y subordinados en rango. Como principio administrativo supone que los órganos centrales del estado son los encargados de diseñar las funciones propias de una administración pública, implementando y ejecutando éstas por sí o a través de órganos inferiores y subordinados.

Analizaremos ahora cómo implementarlos y las enormes ventajas que ambos principios suponen para España y los españoles, partiendo eso sí, de que la actual Constitución, con una forma de gobierno oligárquica, a través de los partidos, ha degenerado, como es natural, en una dictadura de los partidos (cuyas víctimas son los ciudadanos convertidos en súbditos) y una organización territorial autonómica nefasta para una gestión óptima administrativa y para nuestra devastada economía (el desarrollo ha supuesto una corrupción total (repito total), descarada y dervergonzada, con la subsigueinte (y lógica) iineficacia administrativa, con un altísimo e insostenible coste, que nos endeuda, y por tanto, nos empobrece día a día, en tanto no seremos capaces de gestionar sin recurrir al bucle del endeudamiento, que a la postre ya resulta prácticamente impagable).

1º.- La meritocracia:


Tal principio ha de conseguirse pacíficamente, por la fuerza de la calle, pacífica y democráticamente, superando todo obstáculo institucional y jurídico, siendo para ello un importante aliado la abstención activa o pasiva en las sucesivas mascaradas y tramposas convocatorias electorales.

El artículo 6 de la Constitución Española se refiere a los partidos políticos como una suerte de mediums, intercesores a la postre, entre el Estado y los ciudadanos, a pesar de la falacia constitucional de que la soberanía reside en el pueblo (artículo 1.2 de la mismas) y como expresión de un pluralismo político que no existe, pues son máquinas de poder antidemocráticas, que se engrasan con la corrupción a partir del clientelismo y con la complicidad a partir de la colocación de sus afines, unidas por un mismo fin, sobrevivir, aún extenuando a sus súbditos.

El artículo 7 de la Constitución Española apuesta por los sindicatos como mediadores entre los tutelados trabajadores y la empresa, como si un trabajador no pudiese negociar su propio contrato con la misma a partir de unos mínimos estatatales, y por las asociaciones empresariales que no son más que lobbys que dependen de la partitocracia, alimentándola con nuestro dinero, participando, por tanto, en la persistente y total corrupción.

A partir del repudio de nuestra actual forma de gobierno (que nos vampiriza, empobrece y acaba con toda ilusión de avance democrático, ante el valladar mediático de los partidos y sindicatos que no quieren perder el pesebre que les oxigena) y la apertura de un proceso constituyente de refundación de España, como Nación, y de su herramienta, el Estado, podremos actuar bajo una forma de gobierno fundada en el mérito y la capacidad, sin que la posición social o económica subordinen a lo anterior.

Quienes sean más meritorios tendrán el deber moral de concurrir para, previa elección democrática por los españoles (y mediante el telesufragio libre, directo y secreto), asumir los destinos de España con todas sus consecuencias, sometiéndose al imperio de la ley y a una auténtica división de poderes, absolutamente independientes, respondiendo por sus acciones.

Obviamente, esta forma de gobierno requiere del concurso de nuestros nacionales, como ciudadanos responsables, que pierdan el miedo a las instituciones y a todo lo que emana de ella, es decir, en definitiva, asumir y gestionar nuestra propia libertad para refundar España donde no tienen cabida ni instituciones como la Corona (y que desde la muerte del Generalísimo Franco, y como acto de enorme traición a España y a la memoria del mismo, nunca ha servido a España para nada, por el propio diseño constitucional del que se ha dotado para ello y recogido en la Norma de normas), ni el Senado (que no representanta a nada ni nadie), ni las comunidades autónomas (que son una suerte de artificio provocado por el chantaje de los enemigos del separatismo periférico ejercido sobre una clase política sin arredros y con complejos de inferioridad) y que a la postre, han traicionado a España y a los españoles, vendiendo nuestra Patria a los enemigos externos de España (la propia UE, EEUU y el amo de todos ellos, el sionismo, entre otros) e internos (separatismo y los propios partidos políticos nacionales con “representación” en su totalidad, entre otros), bajo la innegable complicidad de las Fuerzas Armadas que han incumplido, sistemáticamente, su obligación de garantizar por encima de todos y de todo, la unidad de España, conforme el mandato constitucional del artítulo 8, dejando que los separatistas den pasos golpistas, y con nuestro dinero, dicho sea de paso, para asegurar la desintegración de España.

2º.- La centralización:


Seleccionado por los nacionales el cuadro gestor que por mérito y capacidad ha de asumir tan magna refundación, el primer paso será elaborar una nueva constitución, que ha de ser objeto de aprobación (o no) por los nacionales.

Las administraciones públicas de hoy se concretan en la central, la autonómica y la local (diputaciones y ayuntamientos).

El contenido de esa nueva constitución, en lo que a la organización administrativa y territorial respecta, ha de ser claro y concreto bajo el principio de la centralización política y administrativa.

Obviamente, y por sentido común, la descentralización es una opción que ni tan siquiera ha de contemplarse por los vicios y daños actualmente causados, tras casi cuarenta años de dictadura partitocrática, fundado en unas organizaciones donde las oligarquías continúan perseverando en la infame e industrial parasitación, sostenidas por la plutocracia más repugnante e intolerable.

La aplicación de tal principio de centralización ha de barrer, totalmente, la actual estructura administrativa descentralizada dando lugar a un nuevo orden político y administrativo, de suerte que una administración central debe gestionar todos los recursos públicos, llegando al ciudadano a través del principio desconcentración, a través de sus órganos periféricos y la administración local a través ayuntamientos (siendo éstos reducidos en número -actualmente hay más de 8.000- en pos del principio de eficiencia), suprimiéndose tras ello, todo vestigio de comunidad autónoma y diputación.

Los beneficios inherentes serían inmediatamente palpables y además, sostenidos en el tiempo, pudiendo reducir deuda, déficit, funcionarios y personal laboral afecto a las administraciones públicas (parte del entramado de la economía no productiva), bajar los impuestos, incrementar el empleo, hasta conseguir prácticamente el pleno empleo, subir los salarios, etc.

En definitiva, mejores servicios públicos a un menor coste.

No compartir esta visión, en su esencia al menos, es de necios o de cómplices con el estatus quo actual, pagando tanto ellos como nosotros, los que buscamos soluciones reales, las consecuencias que son evidentes y así, según datos de contabilidad nacional a 31/12/15:

– La deuda pública alcanza, prácticamente, un 100% del Producto Interior Bruto (PIB) y que sin maquillar alcanza una cifra próxima al 150%;
– El déficit público es superior a un 5%;
– El gasto autonómico próximo a los 100.000 millones de euros anuales;
– El número de empleados públicos es usperior a de 3 millones de funcionarios y personal laboral;
– El mayor índice de pobreza y de desempleo en la UE (salvando alguna excepción) y atemperados por factores “sostén familiar” y la economía sumergida que supone más de un 20% del PIB, están aquí, en España.
– Cada empleo público creado (economía no productiva, aunque necesaria en menor número), genera la destrucción de casi 3 puestos de trabajo en la empresa como consecuencia de la necesidad de cubrir tales costes vía impuestos.

¿ Se imaginan un escenario alternativo a todo este despropósito descomunal que nos esclaviza ?.

España, en 5 años (o menos) estaría ubicada entre las 10 primeras potencias económicas mundiales y para ello no hay que ser muy optimista.

En resumen, o abrazamos el principio meritocrático y el principio de centralización o esta fiesta acabará mal, pero que muy mal y probablemente, de forma violenta, abrupta y sostenida.

Ha llegado el momento de asumir la responsabilidad de nuestra libertad y elegir bien y si no, pues padezcamos el bucle electoral en el que estamos, yendo a por las terceras, aún a sabiendas que nos están porculizando a todos, menos a los que viven de todo este momio.

No me resisto a despedirme sin una egregia frase del filósofo y siempre maestro, Gustavo Bueno Martínez, tras el recientísimo fallecimiento de éste, siguiendo al de fallecimiento de Carmen Sánchez, y con escasos días de diferencia.

Es ésa que dice: “Se suele oponer Europa a España, pero España es Europa antes que otras muchas naciones”.

Vaya mi sincero y humilde pésame a la familia por ambas pérdidas, como apasionado admirador de D. Gustavo. Españoles, pierdan sus complejos y den lo mejor de sí por España, apisonando toda esta mierda que les aprisiona, pero éso sí, pacífica y democráticamente.

Yo les he dado las pautas, los que por mérito y capacidad me superan deben desarrollarlas con la confianza de todos los españoles. link
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