Rusia abrirá las puertas a los europeos nativos que quieran huir del caos multicultural y la opresión anticristiana de Occidente

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Rusia abrirá las puertas a los europeos nativos que quieran huir del caos multicultural y la opresión anticristiana de Occidente

Mensaje por Callahan el Mar Ago 29, 2017 11:30 am

Mientras que en este momento son los países de Europa los que están sufriendo bajo una avalancha de refugiados, la mayoría desde el mundo musulmán, en el futuro próximo, puede que veamos una oleada de inmigración considerablemente diferente. No con el actual patrón del Sur al Norte, sino más bien del Oeste al Este. Esto puede parecer una predicción poco convincente para algunos, pero si las tendencias actuales continúan en marcha, justo entonces pueden materializarse.

Que occidente está en un declinar importante es ahora un hecho bien conocido para todos menos para los creyentes neoliberales más ardientes, que permanecen completamente aislados de la realidad en las burbujas informativas de Bruselas y Washington. Occidente, mientras que superficialmente es rico, se ha convertido cual tipo obeso cuyo cuerpo se debilita y se vuelve susceptible a patógenos debido, irónicamente, a su propia sobreabundancia. Esta riqueza material y los avances tecnológicos de occidente han servido para encubrir la decadencia de su sociedad y como resultado, ha invitado a que patógenos sociales hayan empezado a comérsela desde dentro.

En el frente europeo, la crisis de los refugiados ha expuesto rápidamente los defectos de la Unión Europea cuya victoria inevitable, hasta hace solo algunos años, había parecido de todo menos cierta para muchos observadores. Ahora, a la luz de la crisis de los inmigrantes, el terror inspirado por el estado islámico, el Brexit, y el surgimiento de un nuevo nacionalismo a través de Europa, el proyecto de la UE no parece muy deseado en este mundo.

Sin embargo, los arquitectos del desastre, siendo verdaderos creyentes, continúan aferrándose a la esperanza de que de algún modo puedan salir de ésta sin saber cómo. Angela Merkel, a pesar de los abucheos, continúa manteniendo las puertas abiertas de Alemania a una marea creciente de refugiados musulmanes. Refugiados que han causado estragos por todo el país, desde asaltos sexuales masivos en Colonia a una frecuencia cada vez más creciente de violencia terrorista.

En Francia, Emmanuel Macron continúa reinando sobre una Francia en medio de una insurgencia de facto realizada por su propia comunidad de musulmanes radicalizados. Como su antecesor, Macron continúa flaqueando y equivocándose mientras ciudadanos franceses mueren en gran número y ahora se han visto forzados a habituarse a vivir bajo estado de sitio.

Esto, por supuesto, es simplemente el principio. Aunque los movimientos nacionalistas están ganando importante fuerza e influencia, todavía se enfrentan a una batalla cuesta arriba contra el régimen de los eurócratas reinantes. Incluso si los nacionalistas triunfan finalmente, quizá dentro de algunos años, puede ser simplemente demasiado poco y demasiado tarde. Si la inmigración musulmana continúa creciendo a su actual ratio, la composición demográfica de naciones como Alemania puede ser alterada permanentemente y salvo medidas extremas, este cambio será irreversible. En tales circunstancias, una guerra civil al estilo yugoslavo o una partición pueden ser todo menos inevitables.

Ciertamente, el concepto de Rusia como destino potencial para cristianos occidentales que huyen de la persecución no es tan poco probable como puede sonar. Aunque Rusia por supuesto es profundamente diferente de los EEUU, cuando vieron a través de sus propias lentes, es un lugar atractivo para que los tradicionalistas cristianos se asienten, potencialmente.

Rusia es tanto tecnológicamente avanzada como poseedora de una riqueza del tipo de cultura genuina que es notablemente carente en los EEUU. Esta cultura no es solamente rica, sino también distintivamente cristiana, que los cristianos occidentales encuentran reconfortante sin duda, especialmente en comparación con el paisaje homosexual en que se ha transformado mucha de la cultura americana contemporánea.

Es más, Rusia quizá permanece como la única nación europea que tiene una fuerza militar suficiente como para oponerse a los designios de la hegemonía atlantista. Un país como Polonia o Eslovaquia puede demostrarse en última instancia como demasiado pequeño y vulnerable frente a la presión occidental militar o económica, como para enfrentarse al globalismo por mucho tiempo. No es accidental que uno de los principales hitos culturales de la junta en Kiev respaldada por los EEUU fuera la celebración del primer desfile homosexual de la ciudad. Tales acontecimientos indudablemente serán los sellos de la dominación geopolítica de EEUU cuando expanda su alcance al resto de Europa central y oriental bajo el disfraz de más “revoluciones de color”.

Estas razones solo harán que Rusia sea el destino principal para los refugiados occidentales. Pero la cuestión real no es si los refugiados cristianos buscarán asilo en Rusia, sino que, si Rusia les abrirá sus puertas.

Todas las naciones tienen el derecho a defender sus fronteras y preservar su propia coherencia cultural. Lo segundo se convierte en una auténtica preocupación en tiempos de importantes movimientos de refugiados, como podemos ser testigos actualmente en las naciones de Europa occidental, que están importando masas de musulmanes suníes cuyos valores culturales son inherentemente incompatibles con aquellos de sus países de acogida.

Tales problemas, sin embargo, no necesitan persuadir a los refugiados cristianos de buscar asilo en Rusia. La cosmovisión religiosa de los cristianos occidentales es, a diferencia de la que tienen los musulmanes wahabíes, completamente compatible con la que tiene la nación rusa. El problema más grande al que se enfrentan tales refugiados será, en cambio, mayormente lingüísticos y económicos.

El idioma ruso, con su alfabeto cirílico, es cierto que será difícil que muchos occidentales lo aprendan al principio. Pero en última instancia no será de ningún modo un desafío insuperable, especialmente si los esfuerzos son hechos tanto por el gobierno ruso como por los refugiados en cuestión para facilitar este resultado.

El frente económico puede representar mucho más que un desafío para los occidentales que buscan reasentarse en Rusia, ya que la economía rusa es considerablemente más pequeña, y especialmente a la luz de las sanciones occidentales, es cierto que en general es más débil. Los occidentales que solían tener una vida de excesos consumistas crecientes encontrarán sin duda que esta diferencia sea una causa para la pausa, pero dadas las multas económicas a los tradicionalistas cristianos a las que sin duda se enfrentarían en occidente de todos modos, esto puede no ser tan duro como pueda parecer al principio.

Ya que las condiciones continúan empeorando en Europa, muchos empiezan a buscar una salida. Buscarán reasentarse en una tierra en la que por sus creencias tradicionales no les despidan de sus empleos, sus amigos y vecinos no les marginen por fanáticos, o resulte que sus niños sean enviados a un centro de acogida. Bajo tales condiciones, Rusia bien puede convertirse en el destino principal para los tradicionalistas cristianos que huyen del caos y la opresión religiosa de occidente. AD.
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